Comprometerse con la igualdad: las mujeres construyen el futuro desde hoy

En Francia, la brecha salarial entre mujeres y hombres persiste, las violencias sexistas siguen siendo un tema de salud pública, y la diversidad en los puestos de dirección avanza lentamente. Dos textos recientes cambian la situación: la directiva europea sobre la transparencia de las remuneraciones (2023/970/UE), cuya transposición al derecho francés comienza en 2025, y la guía de la financiación de impacto publicada por la AMF y la AFG en noviembre de 2024.

Estos mecanismos regulatorios y financieros rediseñan el marco en el que las empresas, las colectividades y las asociaciones actúan por la igualdad entre mujeres y hombres.

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Transparencia de las remuneraciones: lo que la directiva europea cambia concretamente

El Índice de igualdad profesional, en vigor desde 2019, ya obliga a las empresas francesas a publicar una puntuación global. Las opiniones en el terreno divergen sobre su efectividad real: algunas estructuras obtienen calificaciones altas mientras mantienen diferencias significativas en los puestos de dirección.

La directiva 2023/970/UE sobre la transparencia salarial va más allá. Obliga a los empleadores a publicar las diferencias salariales entre mujeres y hombres por categoría de puesto, y a llevar a cabo acciones correctivas más allá de un cierto umbral de diferencia injustificada. Los empleados deberán ser informados individualmente sobre los criterios de remuneración que les conciernen.

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Para las empresas francesas, esta transposición significa un cambio de una lógica de puntuación agregada a una obligación de transparencia detallada. Las organizaciones sindicales y las asociaciones como Future au Féminin podrán apoyarse en estos datos para documentar las desigualdades y presionar por correcciones específicas, puesto por puesto.

Dos mujeres de generaciones diferentes colaborando en planos de arquitectura en un sitio de construcción, símbolo de igualdad profesional y transmisión

Financiación de impacto e igualdad de género: un mecanismo aún poco visible

La idea de condicionar inversiones a criterios de igualdad entre mujeres y hombres no es nueva en el mundo anglosajón. En Europa, y particularmente en Francia, ha permanecido marginal hasta hace poco.

La guía publicada en noviembre de 2024 por la AMF y la Asociación francesa de la gestión financiera marca un punto de inflexión. Cita explícitamente la igualdad de género como eje prioritario de la financiación de impacto, lo que abre la puerta a fondos de inversión denominados “gender lens”. Estos fondos evalúan a las empresas según criterios específicos:

  • La composición de los órganos de dirección y la proporción de mujeres en los comités ejecutivos
  • Las diferencias salariales medidas y las políticas correctivas implementadas
  • La existencia de dispositivos de lucha contra las violencias sexistas y sexuales en el trabajo

Varios gestores de activos están integrando ahora estos criterios en sus políticas de inversión. La señal enviada a las empresas es clara: el compromiso por la igualdad se convierte en un factor de valorización financiera, no solo en una exhibición de responsabilidad social.

Los datos disponibles aún no permiten medir el efecto directo de estos fondos sobre las prácticas de las empresas francesas. El mecanismo es reciente, y los primeros balances tomarán tiempo. Sin embargo, el marco regulatorio europeo empuja en la misma dirección, lo que refuerza la presión.

Estereotipos y educación: dónde se juega la diversidad del mañana

Las obligaciones legales y los incentivos financieros actúan sobre las empresas existentes. No resuelven la cuestión de los estereotipos de género que orientan las elecciones de educación y carrera mucho antes.

La subrepresentación de las niñas en las disciplinas científicas y tecnológicas sigue documentándose. En cambio, las profesiones de cuidado y educación tienen una proporción de hombres muy baja. La diversidad profesional se construye desde la orientación escolar, no en el momento de la contratación.

Varias colectividades territoriales han integrado acciones específicas en sus planes de igualdad. El plan de acción de Estrasburgo para los derechos de las mujeres y la igualdad de género, por ejemplo, prevé impregnar todas las políticas públicas locales con una cultura de la igualdad, incluyendo en los programas educativos y el acceso a actividades deportivas.

Lo que los medios y el entorno cultural transmiten

Los estereotipos no provienen únicamente de la escuela. Los medios, la publicidad y los contenidos digitales reproducen representaciones de género que influyen en las aspiraciones desde la infancia. Los trabajos realizados por la ONU sobre la igualdad de sexos subrayan regularmente el papel del entorno mediático en la persistencia de las desigualdades.

Actuar sobre las representaciones supone un compromiso coordinado entre instituciones públicas, medios y el mundo asociativo. Las cartas de compromiso firmadas por algunas redacciones o plataformas digitales constituyen un primer paso, pero su aplicación sigue siendo difícil de verificar.

Grupo de jóvenes mujeres estudiantes en discusión activa en una biblioteca universitaria, representando el compromiso femenino por la educación y el futuro

Violencias contra las mujeres: el marco legal frente a los límites del terreno

La lucha contra las violencias sexistas y sexuales constituye un aspecto central de todo compromiso por los derechos de las mujeres. Francia ha reforzado su arsenal legislativo en los últimos años, con dispositivos como el teléfono de grave peligro o la orden de protección.

Las asociaciones en el terreno informan sobre dificultades persistentes: largos plazos de tratamiento judicial, falta de plazas de alojamiento de emergencia, formación insuficiente de algunos interlocutores de primera línea. El marco legal existe, pero su aplicación sigue siendo desigual según los territorios.

Las empresas están ahora obligadas a integrar la prevención de las violencias sexistas en su documento único de evaluación de riesgos. Los fondos “gender lens” mencionados anteriormente incluyen este criterio en su cuadrícula de análisis, lo que crea un bucle de responsabilidad entre el mundo financiero y las prácticas internas.

Un desafío de salud pública

Las violencias contra las mujeres tienen consecuencias directas sobre la salud física y mental de las víctimas, pero también sobre su vida profesional y su autonomía económica. Abordar este tema únicamente desde el ángulo penal equivale a ignorar una parte del problema. Las políticas de prevención en salud, educación y en el mundo laboral deben funcionar juntas.

Las mujeres que construyen el futuro de la igualdad lo hacen en varios frentes simultáneamente: transparencia salarial, orientación de los flujos financieros, educación, lucha contra las violencias. Ninguno de estos mecanismos es suficiente por sí solo. La directiva europea sobre las remuneraciones y el giro hacia la financiación de impacto crean un nuevo marco, pero su efectividad dependerá de la capacidad de los actores en el terreno, asociaciones, sindicatos y colectividades, para aprovecharlo a largo plazo.

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